Solo faltaban un par de horas para terminar la ultima clase de este curso ya llegaba el verano. Que ganas tenia de que acabasen las clases María y Paula se estaban pasando notas y de repente una colisionó con mi cara. Las dos chicas se empezaron a reír, todo el mundo se giró y enrojecí.
-Señorita Lloyd, ¿Me puede explicar el origen de estas risas?- Pregunto el profesor de Física.
-Em... no ha pasado nada- Dije haciendo una mirada asesina hacia a Paula y a María.
-De acuerdo, pero esté más atenta el resto de la clase- Dijo el profesor girándose otra vez hacia la pizarra.
Vi que todo las 44 personas que ocupan la clase se giraron de golpe y dejaron de mirarme excepto una, en concreto un chico, ese tal Bieber,era la peor persona que nunca podía haber conocido. Des de muy pequeños fuimos a la misma clase era un chico problemático. No paraba de mirarme, eso me ponía nerviosa. Intenté no hacer caso de esa mirada y volví a ver la nota que provoco el incidente. La cogí, la desplegué y leí lo que tenía escrito: "Tu príncipe azul no para de mirarte". Miré a mi alrededor y solo vi a Bieber mirandome, no podía ser, él no, me puse las manos en la cabeza y empecé a tararear una canción, nadie me oía, estaba cantando demasiado bajo para que alguien me escuchara. Las horas fueron pasando lentamente hasta que sonó el timbre que finalizaban las clases de este curso una gran sonrisa se esbozó en mi cara y en las de María y Paula. Recogí mis cosas y las metí en mi mochila roja, me la colgué en la espalda. La mochila hacía conjunto con las Vans rojas que llevaba. Salimos de la clase gritando, salimos del instituto, tenía que esperar a que Harry viniera a buscarme ya que hacía poco se había comprado un coche nuevo hace unas semanas y él quería presumir de su gran "joya". Paula y María se despidieron de mi y se fueron andando por que habían quedado con sus novios. Me senté en un banco a esperar, de repente sentí una mano en mi hombro, era Bieber:
-Hola Cher yo...- Bieber intentó hablar pero no le deje.
-Que quieres Bieber, volver a meterte conmigo, tu y tu panda de amiguitos me dais asco.-Dije enfadada, siempre que él y su pandilla hablaba conmigo era porque querían meterse conmigo.
-No, ¿por que no me dejas terminar de hablar?- Vi como apretaba su mandibula
-Déjame, me tengo que ir- Me levante y fui directa al coche de Harry, mi hermano, entré y me acomode al asiento del copiloto, dejando mi mochila en mis pies.
-¿Que tal el día Cher?- Dijo Harry mostrando una gran sonrisa.
-Dios te pareces a mamá- Dije riendo y dándole un beso en la mejilla
-Tengo que contarte una cosa...- Dijo Harry poniendose muy serio.
-¿Que pasa? ¿Harry?- Dije cogiendole del brazo. En ese momento Harry frenó de golpe delante de nuestra casa. Se bajo de golpe y se fue directo hacia la puerta.- Harry ¿no me piensas contestar?
-Entra a casa y hablaremos tranquilos- Dijo abriendo la puerta. Me dirigí hacia mi habitación siguiendo los pasos de Harry.
-¿Que pasa Harry?- Vi como una lagrima se deslizaba por la mejilla de Harry
-Pues veras, Papá bueno esta mañana he entrado en casa y he visto como papá le ponía la mano encima a mamá y he intentado separarlos, al final de estar un rato intentando separarlos lo he conseguido pero he recibido yo algunos golpes- Harry se levanto la camiseta y tenía un gran morado en su musculosa barriga- creo que esto va a durar mucho pero entre los dos tenemos que ayudar a mamá
-Pero...pero... ¿Como ha pasado esto?- Pregunté llorando
-No lo se, no llores pequeña- Harry cogió mi pequeña cabeza y me acerco a él, nos abrazamos muy fuerte, yo estaba llorando desconsoladamente en cambio Harry intentaba no llorar pero no paraba de derramar lagrimas.
Fue pasando la tarde, una triste tarde. Creo que no puede haber pasado nada peor en mi vida que esto, bueno eso sin contar lo de Bieber. Él y su pandilla siempre se metian conmigo y no tenia a nadie a quien contarselo, en la clase estaba marginada y a Harry no se lo podia contar. Gracias a él y su pandilla pasé muchas noches llorando que digo estuve más de un año llorando cada noche. Cuando pasamos al instituto llegarno María y Paula, nunca he hablado de ello con ellas y creo que nunca lo haré. Me quedé dormida en la cama.

No hay comentarios:
Publicar un comentario